TDAH: Entre el diagnóstico fácil y la escucha difícil

En los últimos años, ha sido sorprendente la cantidad de padres que me han llamado convencidos de que sus hijos padecen un trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

Cuando pregunto quién realizó el diagnóstico, la respuesta suele repetirse:

“La profesora del colegio”, en otros casos “un psicólogo” y, casi nunca, “un psiquiatra”.

Tras más de 25 años ejerciendo, puedo afirmar que son pocos los casos en los que he encontrado un TDAH verdadero. Y no por falta de experiencia, sino porque cuando uno investiga con profundidad el contexto emocional y familiar del niño, descubre una realidad distinta:

  • Niños y adolescentes emocionalmente mal nutridos.
  • Padres preocupados, pero sin herramientas para escuchar verdades dolorosas sobre el sufrimiento de sus hijos.
  • Una sociedad que medicaliza con rapidez, en lugar de cuestionar si los adultos —padres, docentes, profesionales— estamos realmente acompañando adecuadamente.

Un caso que lo explica todo

Hace unos meses, una psiquiatra en Barcelona había recomendado medicar a una niña de menos de cinco años sin siquiera haber escuchado al padre.

Ante esto, decidí pedir información al Colegio de Médicos y solicitar una cita con la colega. Preparé una carpeta con fotos y videos de la niña desde su nacimiento hasta sus cinco años.

Cuando me reuní con la médica, abrí la carpeta y, como si prestara mi voz a esa pequeña, le dije:

“Hola, me llamo… y quiero que entiendas por qué me muevo tanto, por qué soy inquieta.”

Las razones no eran simples ni bonitas. Eran tristes. Mientras la psiquiatra escuchaba con lágrimas en los ojos, yo hacía un esfuerzo por mantenerme firme. Ser un buen médico —y también un buen padre— implica a veces sostener emocionalmente lo que otros no pueden ver.

Lo que a menudo se esconde detrás del “TDAH” infantil

Muchas conductas que etiquetamos como síntomas de TDAH son, en realidad:

  • Respuestas al bullying.
  • Efectos de un divorcio
  • Consecuencias de una mala convivencia.
  • Señales de familias que conviven, pero no se conocen realmente.

Los niños son como pequeñas flores: se abren o se cierran según el clima emocional en el que crecen.

No debemos juzgarlos por mostrar ansiedad —una emoción inherente a la vida— sino acompañarlos, compartir su tristeza, validar sus frustraciones y enseñarles a manejar sus miedos.

Si crees que tu hijo tiene TDAH…

Estoy aquí para ayudarte.
Si tu hijo realmente lo padece, existe medicación eficaz y segura.
Si no lo tiene, te acompañaré a ti y a tu familia a comprender que, muchas veces, es mejor tener un niño inquieto y lleno de vida que uno atrapado en la desesperanza aprendida.

Más artículos

Depresión

Hay veces que la vida te pone más peso del que puedes llevar, y lo elegante es admitir que no puedes, o buscar ayuda si sospechas que puedes tener depresión con la persona indicada.

¿Psiquiatra o psicólogo? Conoce las diferencias y cuándo acudir a un médico psiquiatra

Cuando las personas padecen una enfermedad mental una de las preguntas más comunes es si deben acudir a un Psicólogo o a un Psiquiatra. Entiendo que puede resultar confuso, ya que ambos se ocupan de la salud mental, pero sus enfoques y especialidades son diferentes. 

Cuando el amor no es suficiente

Amar significa distintas cosas para cada persona, y aunque lo expresamos con un simple “te amo”, el verdadero significado de esa palabra ha sido moldeado a lo largo de milenios.
Ir al contenido